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viernes, 25 de enero de 2013

Por Jardiel Poncela

En fin: que es un oficio el de la escena
que no vale la pena.
¡Palabra de mujer!
Si volviera a nacer,
y, si fuera la misma todavía:
con mi misma alegría
y mi modo de ser
y mi tipo y mi cara y mi nariz;
si volviera a nacer, como decía,
y si fuera la misma... ¡volvería
a dedicarme a actriz!

(Enrique Jardiel Poncela, fragmento de Cuentos y chismes del oficio. El texto íntegro forma parte del espectáculo Concha, yo lo que quiero es bailar)

lunes, 17 de diciembre de 2012

Concha Velasco añade otro éxito más a su carrera

Carlos Pérez Gimeno.- La actriz acaba de terminar de representar la obra Yo lo que quiero es bailar en el teatro de La Latina de Madrid, en el que ha conseguido un indiscutible éxito."Hubo unos días en que lo pasé muy mal, al poco tiempo de estrenar, por lo que se publicó en el diario El País, con un titular atroz en el que decía 'Concha Velasco prepara su funeral', y si a eso le añadimos el de la revista Lecturas, 'La ruina de Concha Velasco'... esos titulares vaciaron el teatro".A la gente eso les echó para atrás, se pensaban que era una obra triste y que me iba a morir, y como has podido ver, es todo lo contrario, es una obra divertida donde canto, bailo y no paramos de reír, tanto el público como yo. Afortunadamente eso ya pasó y terminó con un gran éxito", comentó.Concha está en un momento espléndido de su carrera. "El tener que hacer teatro y televisión al mismo tiempo es imposible, doy gracias a Dios porque soy creyente, y tener trabajo es un lujo, pero tengo que levantarme a las 4 de la madrugada para rodar la serie Gran Hotel, y es agotador, motivo por el cual no me importa terminar".La artista está sublime en el escenario, ya que durante más de 2 horas canta, baila y hace un repaso de su vida, con un magnifico sentido del humor. Cuenta anécdotas como el desagradable encuentro que tuvo con Salvador Dalí, que no le pudo caer peor, también con muchísima gracia otro con Mari Carrillo, y por supuesto menciona al que fuera su marido Paco Marsó, que a pesar de todos los problemas que tuvo en su matrimonio, cuando se refiere a él lo hace sin acritud alguna.Concha es una mujer excepcional, y está encantada por el éxito que ha obtenido durante su gira por toda España con esta obra. Y como broche final, Madrid. La Navidad, la pasará en familia y con su nieto Samuel que, como ella misma dice, la "tiene loca".Afortunadamente, tenemos Concha Velasco para rato, y no es de extrañar que presuma de tener unos esplendidos 73 años... Enhorabuena.

Ver fuente

viernes, 1 de junio de 2012

Concha Velasco dice que en esta vida "lo ha pasado muy bien y muy mal" pero "no echa la culpa a nadie"

Concha Velasco repasará su vida desde este jueves y hasta el domingo en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, donde presenta 'Concha, yo lo que quiero es bailar', un espectáculo con dirección de José María Pou y texto escrito por el dramaturgo Juan Carlos Rubio sobre la biografía y relato oral de la actriz, que dice que en esta vida "lo he pasado muy bien y muy mal, pero no digo quién me lo ha hecho pasar bien y quién mal", porque "no le echo la culpa a nadie". 


Concha Velasco se subió anoche al escenario del sevillano teatro Lope de Vega para interpretar Concha, yo lo que quiero es bailar, un musical que repasa su vida y su carrera artística. Escrito por el cordobés Juan Carlos Rubio y bajo las órdenes de José María Pou, Concha sintetiza sus 50 años de teatro, cine y televisión. Y lo hace sola. Con la única compañía de cuatro músicos. Durante la rueda de prensa de presentación del musical, Concha recordó que la primera vez que se subió al escenario del Lope de Vega tenía 16 año. "Entonces me di cuenta de que me miraban las piernas y, a mis 72 años, todavía las enseño porque me lo puedo permitir”, bromeó.Concha, yo lo que quiero es bailarpodrá verse hasta el domingo en el Teatro Lope de Vega. La artista compagina el teatro con su papel de Ángela, la fría gobernanta de Gran Hotel, la exitosa serie de Antena 3.

FUENTE: HOLA

viernes, 27 de abril de 2012

Continúa la gira



Concha Velasco presentará el próximo 28 de abril en el Centro Cultural Caja de Burgos de Miranda de Ebro el espectáculo biográfico 'Concha. Yo lo que quiero es bailar' que pondrá en escena el 6 de mayo en Aranda de Duero.
La obra, dirigida por José María Pou, incluye textos y canciones de Antonio Gala, Enrique Jardiel Pocela, José Zorrilla, Rudyard Kipling, Augusto Algueró y Jerry Herman, entre otros muchos autores, según informaron fuentes de Caja de Burgos en un comunicado recogido por Europa Press.
Personajes trágicos y cómicos, canciones "que han marcado una época", gags, confesiones sobre su vida personal y su relación con otros artistas, "exquisitas coreografías" y, sobre todo, la "energía y vitalidad asombrosas de una artista que ha empatizado como pocas con su público" caracterizan este montaje.
En este espectáculo, Concha Velasco estará acompañada por cuatro músicos: Xavier Maestros en el piano (también ha sido director musical y de los arreglos), Tomás Alcaide (violín, teclado y vocal), Roger Conesa (saxo, batería y vocal) y Xavi Sánchez (contrabajo y vocal).

martes, 24 de abril de 2012

Concha Velasco ha participado en un chat con los lectores. La conocida actriz triunfa con su espectáculo 'Yo lo que quiero es bailar', espectáculo en el que ofrece al público "toda su vida" de la mano del director José María Pou, con música y baile, al más puro estilo Broadway. El hilo conductor de 'Yo lo que quiero es bailar' es la vida de Concha Velasco, narrada a través de su canción más representativa 'Mamá quiero ser artista'. La actriz que más obras ha interpretado en nuestro país, casi 40 espectáculos teatrales, más de 70 películas y 30 proyectos de televisión, que le han valido decenas de premios de reconocido prestigio. La obra, escrita por Juan Carlos Rubio y dirigida por José María Pou, da forma a esta vida trepidante con una cuidada selección musical y textos de Antonio Gala y Enrique Jardiel Poncela, entre otros. En un ambiente muy especial, gracias a un espectacular juego de luces y proyecciones, la actriz muestra a su público todas sus facetas, desde la diva del escenario, hasta la mujer que es en el día a día. 'Yo lo que quiero es bailar' cuenta la trayectoria de Concha desde su debut como vicetiple con la gran Celia Gámez. El escritor, Juan Carlos Rubio, ha utilizado todo el material publicado sobre sus trabajos, así como conversaciones con la propia artista.

lunes, 16 de abril de 2012

Regreso de Yo lo que quiero es bailar



Habla con 'La Verdad' a toda velocidad de rayo, con esa hermosa voz suya que no tiene edad y, al mismo tiempo, las tiene todas. Habla como ella suele decir: a corazón -herido- abierto. El próximo domingo, Concha Velasco regresará a Murcia, en esta ocasión y por vez primera al Auditorio Víctor Villegas, para protagonizar -a las 19.00 horas-, un espectáculo en el que canta, cuenta, seduce, baila, emociona, hace reír y se deja en escena la piel y esas -dos- piernas suyas que han hecho historia. 'Concha. Yo lo que quiero es bailar' se llama este montaje especial, dirigido por José María Pou y en el que está acompañada por cuatro músicos. La estrella no se apaga.
-Dice usted que le horroriza la palabra 'sobrevivir'. ¿Por qué?
-Hay tres palabras cuyo significado a mí me horroriza, que son: sobrevivir, sacrificio y resignación; yo las quitaría del diccionario. 'Estoy sobreviviendo', me dijo el otro día una amiga, y yo exclamé: '¡Qué horror!' Qué horrible palabra cuyo significado no deberíamos permitir. Hay que vivir, no que sobrevivir.
-Habrá que hacer lo que se pueda, ¿no? Muchísima gente lo está pasando fatal.
-Están las cosas mal, sí, en todos los aspectos. Pero yo, aunque también cuando me pongo negativa me pongo muy negativa, lo más normal es que tienda a ser positiva, a no aceptar las derrotas así como así. Pero es cierto, las cosas están mal..., ¡y lo que nos espera!
-¿Qué nos espera?
-Pues mire, porque creo que las grandes multinacionales, que son las que dominan el mundo, están preparando otra guerra para vender botas de camuflaje, sí, sí, ¡para hacer todo el negocio que puedan! Hice una apuesta con un amigo al que le dije: «Antes de agosto, hay guerra en Irán».
-¿Y qué le dijo él?
-Yo estaba hecha una furia, porque en este país la política está haciendo que todos nos pongamos muy nerviosos, incluso que nos enfademos tontamente unos con otros, incluso entre las propias familias, cosa que hacía mucho tiempo que no pasaba en España, ¡gracias a Dios! Y hablando de todo un poco, le comenté eso: 'Antes del mes de agosto, EE UU ha declarado la guerra a Irán'. '¡Qué exagerada eres!', me dijo él. ¿Exagerada? A ver si no es verdad que el dinero ha movido siempre todas la guerras y que, como le decía antes, en el mundo mandan las multinacionales, que para sus fines se aprovechan de las ideologías políticas y de las creencias religiosas.
-¿Se sigue usted definiendo como una mujer de izquierdas?
-¡Pues sí! Y ya sé que ahora hay mucha gente que prefiere no decir que es de izquierdas, o muchos que dicen que las ideologías ya no existen o cosas por el estilo. Claro que existen y que cada uno puede tener la que quiera, ¡faltaba más! La mía es complicadísima, porque yo soy una mujer de izquierdas y creyente, que ésa es otra buena. A mí de vez en cuando me gusta ir a misa. Yo tengo la cultura de mis padres, ¡qué coño! Tengo enfrente de mi casa la Iglesia de los Dominicos, y no es que vaya todos los días, ni todos los domingos, pero alguna vez claro que me gusta ir a misa, y estar un rato en silencio en una iglesia, sí, sí. Lo que no me gusta es que en los sermones hablen de política, si lo hacen me levanto y me voy. Yo acompañaba a mi madre a misa hasta que murió; cuando murió me quedé con su misal y es uno de mis mayores tesoros. Yo sé que, alguna vez, hay gente que me mira como diciendo '¿esta roja qué hace aquí?'. Pero no me importa. No podemos olvidarnos de que yo soy ¡Santa Teresa! Algunas veces me acompaña uno de mis hijos.
-¿Cómo es su relación con ellos?
-Muy buena, pero no porque yo vaya por la vida de madre estupenda, sino porque tengo la suerte de tener dos hijos maravillosos que me ayudan y me acompañan. De hecho, si a veces me preocupan las consecuencias que puedan tener mis opiniones, porque sé que hay mucha gente que me critica por ejercer, en un país democrático, mi derecho a votar al partido que me dé la gana, no es por mí. Yo no tengo miedo a lo que me pueda pasar a mí a estas alturas en la vida, porque ya soy muy mayor y desde siempre he sido autosuficiente. Me he tenido que educar para ser valiente, porque desde muy niña trabajo, desde muy niña he tenido que ir de pensión en pensión, desde muy niña he tenido que ir superando mi claustrofobia y mi terror a la oscuridad. Miedo por mí no tengo ninguno, tengo miedo por si mis opiniones políticas pudieran perjudicar a mi familia, y ese miedo no lo había tenido nunca antes.
-¿Qué le mantiene tan activa a su edad, a pleno rendimiento?
-Yo sigo viviendo y trabajando por mi familia; si quiero vivir, no sobrevivir, es por ellos. Para mí, sobrevivir sería quedarme en mi casa y esperar la muerte. Y yo soy una mujer muy activa, muy luchadora y muy todo lo que tú quieras, pero cuando llegan los tormentos, también llegan pegando fuerte.
-¿Cómo lleva que lo normal sea que muchísima gente se dirija a usted llamándole 'querida Concha'?
-Me han pasado cosas muy buenas en la vida, esa es la verdad, y sentirme querida por muchísima gente es una de ellas. No sé si me lo merezco, pero desde luego lo agradezco porque soy una mujer agradecida.
-La vida, ¿cómo le va?
-En lo profesional, muy bien.
-¿Y en lo personal?
-Depende del día, aunque tengo que decirle que yo la esperanza nunca la he perdido. Si caigo en lo profundo del pozo, salgo de allí porque soy una mujer muy positiva, con mucho sentido del humor y con un carácter muy bien formado. ¿Sabe por qué? Porque a mí me han educado muy bien, incluso para afrontar los malos momentos, que los he tenido, ¡vamos, que he tenido muchos! ¿Sabe qué frase recuerdo que me decía mi madre?
-Pues ahora mismo...
-(Risas). «También esto pasará». Y es verdad, lo bueno y lo malo pasarán. Me contaba la historia de ese rey al que le iban muy mal las cosas y al que un día se le apareció el hada azul de Pinocho, que es mi heroína de ficción favorita. Anoche le puse yo 'Pinocho' a mi nieto, y mientras él se quedaba durmiendo con el chupete, yo lloraba cada vez que aparecía el hada azul y le decía al niño todo eso de... 'tienes que saber qué es lo bueno y qué es lo malo'. Mi madre decía que a ese rey se le aparece el hada azul de Pinocho y le dice que ponga un cartel en la cabecera de su cama, para que cuando se levante lo vea, en el que se podía leer: «También esto pasará».
-¿Dónde encuentra consuelo?
-En mi familia. Sobre todo, en mi hermano Manolo, que es un cielo. Mi hermano es mi mejor compañero, amigo y consejero. Estuvimos sin hablarnos cuatro años, por una bobada de la que ya casi ni me acuerdo, pero que seguro que tendría que ver con este carácter mío que no es tan bondadoso como el suyo, ni mucho menos; yo siempre lo digo, soy rencorosa, aunque no vengativa porque la venganza es una pérdida de tiempo muy grande. Yo me refugio mucho en mi hermano. A mis hijos no les quiero dar la lata, porque aunque son buenísimos, tienen su vida. Así es que mi hermano ha sido el confidente de mis mayores pecados, que también los tengo. Es un poco mi conciencia, mi 'Pepito Grillo'.
-¿Vive como quiere?
-No lo sé, de verdad que no sé qué decirle. Yo siempre he sido una persona corriendo detrás de alguien o de algo, siempre he estado corriendo detrás de alguien: de un empresario para que me contrate, de un hombre para que me ame...; soy una mujer, ¡porque claro que hay diferencias entre las mujeres y los hombres!, que siempre está corriendo detrás de alguien, sí.
-Ahora ya no correrá tanto, me imagino.
-Bueno, no crea que he dejado de correr del todo, porque tengo que seguir trabajando. Yo pago a Hacienda -¡Hacienda somos todos!-, el 58% de lo que gano, y si no lo pago como es debido no me pagan a mí por mi trabajo. Si yo dejara de trabajar, después de una larga vida ya a mis espaldas sin parar de hacerlo, a mí de jubilación me quedaría poquísimo. Y he tenido que pagar muchas deudas, pero no se las voy a detallar todas para que no se deprima. ¡Bueno, para no deprimirme yo tampoco!
-Decía que también corría para ser amada. ¿Sigue usted haciéndolo?
-¡De amor no quiero saber nada de nada! Por dos razones: una más divertida y otra nada divertida. La primera: los hombres de mi edad son muy viejos, lógicamente, y a mí los que me gustan son los jóvenes, ¡Brad Pitt, nos ha jodío mayo! Pero a esos no les gusto yo porque, también lógicamente, su naturaleza les pide a ¡Angelina Jolie, otra vez nos ha jodío mayo! Y luego está la segunda parte, que tiene que ver con Paco Marsó y con lo tocada que me dejó nuestra relación. El pobre Marsó, que en paz descanse, al que yo ahora reivindico mucho como empresario porque creo que mis mejores trabajos en el teatro se los debo a él, hizo algo que me ha dejado traumatizada de por vida: contar públicamente que no me quería. Me he quedado traumatizada, ésa es la verdad. A veces veo fotos mías, por ejemplo ahora he vuelto a ver algunas con motivo de la muerte de mi querido Paco Valladares, y mirando algunas decía: '¡Qué tipazo tenía, qué guapa, qué bien!'. Y al mismo tiempo me acordaba de que ya por entonces Paco Marsó me estuvo poniendo los cuernos. En fin, he llegado a la conclusión de que a los hombres les gustan más las prostitutas que las esposas porque las prostitutas los escuchan y nosotras no, nosotras vamos muchas veces con prisas y nos decimos a nosotras mismas: 'Ahora va a venir este a contarme cómo es de maravilloso y cómo la tiene de grande, ¡venga hombre!'. Pero como empresario, Marsó era maravilloso. Ahí están 'Mamá, quiero ser artista', cuya gira, que fue un éxito clamoroso, terminamos en el Romea de Murcia; 'La rosa tatuada', que estrenamos también en el Romea con unas colas larguísimas de público que quería ver la función... Yo le decía, 'Paco, quiero hacer esto', y él se ponía en marcha inmediatamente para hacer realidad mi deseo, aunque luego... ¡ya no volvía a aparecer por casa!
Buenos recuerdos
-¿Ha logrado estar en paz?
-No estoy en paz, no, no lo estoy. Solo me quedo en paz cuando estoy con mi nieto Samuel, me encanta ser abuela. A mí me gusta mucho la vida, y lo he querido todo: ser actriz, ser madre, se abuela, ¡siempre he querido ser abuela! Yo, de la vida, lo quiero todo. Hay mujeres que no quieren ser madres, y yo lo respeto, pero no lo entiendo. Yo he querido ser madre y he querido ser abuela, y en el único momento en el que estoy en paz es cuando tengo cogida la mano de Samuel. No estoy en paz, no lo estoy. Y tampoco me agoto aunque trabaje mucho, porque mira que esta obra, 'Concha. Yo lo que quiero es bailar', es durísima. Ya no bebo, que he bebido, ni fumo. ¿Quién me para a mí? ¡Si me levanto algunos días a las cuatro y media de la mañana y ya no paro!
Está Concha Velasco expectante por ver cómo la recibirá el público de Murcia, «al que tanto quiero», después de varios años sin actuar en esta ciudad por encontrarse el Teatro Romea cerrado. «Yo al Romea lo llamo mi querido Teatro Romea, porque allí el público siempre se ha volcado conmigo y guardo muy buenos recuerdos. Siempre que he ido con una obra dirigida por Ángel Fernández Montesinos, que es murciano, ha sido muy emocionante». La última vez que actuó en el Romea fue en abril de 2006, con 'Filomena Marturano', de Eduardo de Filippo; otro de sus grandes éxitos. Y siente no haber podido representar en Murcia una función que ha sido muy especial para ella, 'La vida por delante', en la que interpretaba a una prostituta inolvidable, Madame Rosa. Un personaje que le ha dejado huella por su tremenda humanidad.
Lo decía orgullosa en escena Madame Rosa, la conmovedora exprostituta judía ya vieja y enferma a la que inyectaba pura vida en las venas gastadas Concha Velasco, al recordar sus tiempos de esplendor profesional: «Yo gustaba mucho». Y lo decía en un momento de la obra, con la que agotó hasta la última entrada de los teatros a los que llegaba con categoría de estrella, en el que se le iluminaba la cara desde el interior, dejando bien visibles unos todavía hoy deslumbrantes ojos, capaces con toda seguridad de abrirse camino en la oscuridad misma de las almas. «Yo gustaba mucho», repetía Madame Rosa con indisimulado orgullo de raza, pero no lo podría decir hoy, sin mentir en parte, la actriz que la interpretaba, una Concha Velasco que siempre ha gustado mucho y que actualmente sigue gustando mucho, y que está claro que hasta que ella quiera seguirá, sin rodeos, ni medias tintas, ni falsas palabrerías, ni demás zarandajas, gustando mucho.
Goza del éxito la actriz. Un éxito que se ha ganado en muchos frentes: en 'Cine de barrio' es un éxito; acude a un programa de corazón, y arrasa; anuncia en televisión una triste escoba, y arrasa; protagoniza una serie de televisión y arrasa; se mete en la piel de una vieja exprostituta judía que desnuda en escena su cuerpo y su alma, y arrasa; ¡joder con la Velasco!
'La vida por delante' fue también, al igual que ahora lo es 'Concha. Yo lo que quiero es bailar', una producción de Focus. Por primera vez en muchos años se subió al escenario sin el apoyo de Paco Marsó, su exmarido, su cielo y su infierno. Pase lo que pase, la actriz reconoce que su carrera no hubiera sido la misma sin él: «Ni Concha Velasco hubiera sido la misma sin él, entre otras cosas porque, por encima de todo, nuestros dos hijos son maravillosos, y ellos han sido lo más importante que he hecho en toda mi vida, ni mi carrera tampoco, como ya le decía antes. Decir lo contrario sería injusto, y yo hace muchos años que me empeño en no ser injusta».
Piensa en la retirada y se pone triste, piensa en la retirada y sonríe, está hecha un maravilloso lío porque el escenario le sigue dando la vida, pero el cuerpo ya está dejando de estar para tantos trotes. Frente a sí misma, repasa los personajes con los que se ha recorrido todo el país cosechando aplausos; por supuesto, entre ellos está la endiabladamente deliciosa protagonista del musical 'Hello, Dolly!', una costosa aventura empresarial que la cubrió de felicidad pero les dejó, a ella y a Marsó, sin un duro que llevarse a la boca. Una aventura cuyo punto y final tuvo lugar, precisamente también, en el Romea de Murcia, el 7 de marzo de 2003.
«¡Anda que no me va a costar quitarme de encima el personaje de Dolly, que enamoraba a todo el mundo! Y ahora ya me ves, ¡soltera a mi edad! (risas). Pero me gusta no acomodarme, no estarme quieta, siempre me ha ido el riesgo, hijo mío, siempre sin tener muy claro qué será de mí mañana», indica. «Del personaje de Dolly -añade- me quedé con esas ganas suyas de tener felicidad para repartirla, pero sin olvidarme de que lo primero es ser feliz uno mismo. Hay que empezar por uno mismo, porque de lo contrario qué vas a repartir», dice.
Fue Teresa de Jesús a las órdenes de Josefina Molina, y volvió a vestirse de monja en 'Inés desabrochada', una de las obras que Antonio Gala escribió para ella. «Ahí estaba yo, vestida de monja pero diciendo unas cosas tremendas en el escenario. Recuerdo que un día me llamó Luis García Berlanga para decirme que me había visto en la tele vestida de monja, y que a él lo que le gusta era verme las piernas y que llevara tacones. Y yo le dije, «pero Luis, hay que hacer otras cosas, ni tienes que aburrirte tú ni aburrir a los demás».
Con fama de buena compañera, la adoran desde Manolo Escobar al lucero del alba, ha sabido siempre manejarse respetuosamente entre gentes de diversas ideologías sin renunciar a la suya. Concha Velasco suele decir casi siempre lo que piensa bien alto y bien claro, con el lunar lo más visible posible y la mirada de frente, limpia y refrescante.

miércoles, 7 de marzo de 2012

"Yo me lo bailo todo"

"Yo me lo bailo todo, lo que lamento es que nadie me lleve a bailar", confesó ayer en Palma Concha Velasco, protagonista de Yo lo que quiero es bailar, montaje en el que repasa 50 años de trayectoria arropada por cuatro músicos, con los que brinda 22 números musicales, bajo la dirección de Josep Maria Pou.
Sintetizar medio siglo de actuaciones en solo dos horas no ha sido "nada" fácil. "Tuvimos que cortar una hora de espectáculo. Y por eso escogí a Pou, un director con talento y muy rígido, sin piedad", señaló una actriz que se mira en el mismo espejo en el que lo hacen Liza Minnelli, Shirley MacLaine y Debbie Reynolds, y que se atreve con cualquier género de baile, "menos el hip hop".
"Sí me gusta Beyoncé, y Rihanna me enloquece. También Michael Jackson. Lloré su muerte, como la de Whitney Houston, a laque conocí en los camerinos de Sorpresa, sorpresa. Qué lástima que se destruyera esa voz", agregó.
"Soy la única actriz que conozco que no quiere dirigir. Me pone de los nervios. De lo que sí puedo presumir es de haber trabajado con los mejores directores de España, desde Marsillach a Miguel Narros y José L. Alonso, pero me faltaba Pou. Al principio me torció el morro, pero al final le conquisté", comentó con una sonrisa Velasco.
Protagonista de cerca de un centenar de películas, reclamó para sí el Goya de honor y afirmó que "no hay nada mejor que el éxito, aunque en la vida hay que sufrir para advertir lo maravilloso que todo es cuando gozas. A mí lo del amor me ha destrozado la vida".
Concha Velasco desveló que en un primero momento barajó el nombre de Vino blanco frío y seco para este musical, bebida que se toman "todas las mujeres solitarias. Yo lo hago siempre que puedo con Núria Espert, quien me dice: ni se te ocurra dejar la profesión, qué harías sin el teatro, sin textos que aprenderte". Le hará caso, porque aunque no quiso dar detalles de su próxima aventura teatral, sí dio algunas pistas: "Nunca he estado en Mérida ni me han llamado para hacer de Lisístrata, Fedra o Medea, algo que me encantaría".
La veterana actriz admite que lleva "mal" compaginar sus actuaciones en Yo lo que quiero es bailar con su trabajo en la serie de Antena 3 Gran hotel, problema que resuelve al ser "muy disciplinada y muy trabajadora". Además, "el protagonista de la serie [Yon González] es muy guapo y siempre que lo veo por los pasillos me lo quiero tirar", soltó entre carcajadas esta defensora de programas como Cuéntame, Aguila roja, Amar en tiempos revueltos y Cine de barrio. "Abanderada de los gais", señaló que "el único sitio en el que me dejan tranquila es en los locales para gais", aunque aclaró que a ella lo que le gustan "son los hombres", políticos al margen. "No bailaría una lenta con un político, solo con Felipe González, que estaba buenísimo, era un conquistador".
"Muy triste" a causa de la crisis, comentó que "no nos podemos pasar la vida lamentándonos. No nos queda otra que ser optimista, tenemos que salir de esta. A mí también me han rebajado el sueldo, un 25%, pero me salva el sentido del humor".

jueves, 22 de septiembre de 2011

"He tenido muchos fracasos en mi vida, y de los amorosos ni te cuento"

Hay una pregunta que habitualmente le suelen hacer a Concha Velasco: ¿Cuándo te jubilas? "Siempre tengo amagos de jubilación. Voy a hacer 72 años en noviembre", reconoció ayer la artista durante la presentación del espectáculo Concha (Yo lo que quiero es bailar), con el que permanecerá en el Teatro Arriaga hasta el próximo 2 de octubre. Lo estrenó hace unas semanas en su ciudad natal, Valladolid, y el siguiente punto de la gira ha sido Bilbao.
Su regreso a Bilbao tiene un significado especial para los responsables del Arriaga. "Esta obra es nuestra apertura de temporada. Todos los años tenemos diferentes géneros y este año hemos optado por el teatro musical", explicó Emilio Sagi, director artístico del teatro, que no dudó a la hora de alabar la trayectoria de Concha Velasco. "Es una grande, una mujer maravillosa y una inmensa artista". Concha (Yo lo que quiero es bailar) está dirigido por José María Pou, a quien Concha Velasco le pidió que le creara un musical. "Estuve dos meses encerrada con él en Barcelona. Nuestra idea era crear un espectáculo de hora y cuarto, hora y media. Pero llegó un momento en el que la obra duraba tres horas. Al final, lo hemos dejado en dos horas", comentaba entre risas.
En la obra repasa sus 50 años sobre los escenarios y a través de las canciones describe aspectos de su dilatada carrera. "Empieza el espectáculo desde mi nacimiento. Canto como nunca antes había cantado", aseguró la artista que añadió además que "he tenido muchos fracasos en mi vida y amorosos ni te cuento". Además, no tiene previsto dejar el mundo del espectáculo: "seguiré con este musical hasta que le compense a la empresa".

lunes, 19 de septiembre de 2011

Gira "Yo lo que quiero es bailar"

Concha Velasco se ha convertido ya en una habitual del Teatro Arriaga. A finales del 2009 pudimos disfrutar de su trabajo en “La Vida Por Delante”. Este trabajo fue su primera colaboración con el actor y director Josep María Pou. Ahora,Pou vuelve a dirigir a Concha en un espectáculo en el que la actriz vallisoletana da rienda suelta a todo su “arte”: canta, baila e interpreta contando su propia vida, una vida de puro teatro. A este tándem de lujo se ha unido en esta ocasión el sello de Juan Carlos Rubio, uno de los dramaturgos españoles más exitosos de los últimos años.
El espectáculo “Concha. Yo Lo Que Quiero es Bailar” estará en el Teatro Arriaga entre el 21 de septiembre y el 2 de octubre.
Hace unos días, Josep María Pou concedió una entrevista a EL NUEVO DILUVIO MAGAZINE de la que os ofrecemos en primicia sus palabras sobre el trabajo con Concha Velasco.
Concha me pidió que crease un espectáculo para ella. Cuando empezamos no sabíamos ante el tipo de espectáculo que nos encontrábamos. Lo fuimos creando poco a poco. En Valladolid, donde se estrenó, ha sido un verdadero éxito. Concha y yo estamos muy satisfechos del lugar al que hemos llegado. No hemos creado una gran comedia musical al estilo convencional, pero si hemos ido mucho más allá de lo que en un principio íbamos a hacer. El planteamiento inicial fue hacer un monólogo en el que Concha hablaba con el público, pero a eso le hemos añadido unas cuantas canciones con música en directo. Con la vanidad que eso supone, puedo decir que nos ha salido un espectáculo precioso. El espectáculo va a girar por Bilbao y otras ciudades, hará temporada en el Goya de Barcelona y en septiembre del año que viene vendrá a La Latina. 

jueves, 15 de septiembre de 2011

Concha Velasco en estado puro

Frente al público. Sin intermediarios. Tras muchos años de carrera frenética, Concha hace un alto en el camino y se sienta con el público (con su público) a reflexionar, a hablar de su carrera, de sus personajes, de las obras que ha hecho (y de las que no ha hecho, también), de los éxitos y de los fracasos. Concha cuenta y Concha canta. Y entre canto y cuento nos lleva de la mano por una de las carreras de más éxito del teatro, el cine y la televisión de este país. Un viaje que va de la actriz indiscutible de hoy a la adolescente de sus inicios, cuando tímida e introvertida, pero terca y voluntariosa, se enfrentaba al oficio con un único deseo: “¡Yo lo que quiero es bailar!”.

martes, 6 de septiembre de 2011

Concha Velasco repasa su medio siglo sobre los escenarios

A sus 71 años la actriz vallisoletana lo que quiere es bailar en su espectáculo y, de hecho, lo hará ante el público de su ciudad natal, Valladolid, capital en la que «gusta mucho el teatro y el público es exigente», recordó Concha Velasco ayer en la presentación del estreno absoluto de «Yo lo que quiero es bailar», que tendrá lugar los días 1, 2, 3 y 4 de septiembre en el Teatro Calderón, en funciones que darán comienzo a las 20.30 horas.
Tras muchos años de carrera en el mundo del espectáculo Concha hace un alto en el camino y se sienta con el público a reflexionar, a hablar de las obras que ha hecho, de los éxitos y fracasos que ha tenido, en definitiva de su vida. Bajo la dirección de José María Pou y rodeada de la música en directo de cuatro músicos; Xavier Mestres, Tomás Alcaide, Roger Conesa y Xavi Sánchez, la actriz vallisoletana hará un recorrido entre canto y cuento por los 50 años de su éxito profesional en el teatro, el cine y la televisión de este país.
A lo largo de una hora y tres cuartos ella misma contará sus peripecias, pensamientos, sensaciones y reflexiones de su vida. Como comentó Jose María Pou, «todo lo que ha salido de ella» ha sido elaborado y reincorporado en el texto original creado por Juan Carlos Rubio, quién aseguró que Concha es una mujer hiperactiva y su vida es como un «río gigantesco» en el que lo difícil es embotellar «el agua» en tan poco tiempo.
Durante el espectáculo Concha Velasco dará vida a textos y canciones emblemáticas de Antonio Gala, Jardiel Poncela, José Zorrilla, Rudyard Kipling, Ronald Millar, Marsha Norman, Augusto Algueró, Juan Cánovas, Francisco Alonso, Stephen Sondheim, Marvin Hamlisch y Jerry Herman, con un «lavado de cara» gracias a los nuevos arreglos elaborados para esta función, apuntó el director musical de la obra, Xavier Mestres. Además cantará dos temas de dos musicales de Broadway «Nothing» y «Still here» y hará una coreografía final «preciosa y exquisita».
Por otro lado, el director de la obra destacó la «clarividencia» con la que habla la actriz y se mostró orgulloso de haber elaborado un espectáculo «extraordinario y bonito» partiendo de cero. Asimismo, la polifacética actriz, visiblemente entusiasmada, confesó que al principio creyó que sólo sería un monólogo pequeño y ahora se ha convertido en un espectáculo «enorme». «Me tiemblan piernas, manos y voz por los nervios que tengo» confesó.
A pesar de los rumores de retirada de Concha Velasco, la vallisoletana no afirmó ni desmintió, pero aseguró que puede compaginar aún vida y espectáculo. Asimismo, José María Pou destacó dos momentos cumbres en el espectáculo en los que dice «Mientras tenga fuerza seguiré desfilando» y «Aquí estoy, aquí estoy, no me voy».
Además, el prestigioso director e intérprete destacó que este estreno tiene carácter «pionero» en España, ya que será la primera vez que un actor o actriz de reconocido prestigio interprete lo que en Broadway se conoce como «one man show», «repasando su vida en conversación directa con los espectadores».

viernes, 2 de septiembre de 2011

En buena compañía

Concha única. La gran profesional. Lo demuestra en 'Yo lo que quiero es bailar' en el que se proyecta al espectador, contando con prestigiosos artistas. Largos ensayos en Barcelona y el propio Valladolid, lugar de estreno mundial. Energía, vitalidad asombrosa de una actriz y cantante que ha tocado todos los palos del espectáculo en cine, televisión, teatro (comedia y drama, musical), incorporando grandes personajes como Teresa de Jesús y todos aquellos otros que han jalonado su carrera con juvenil frivolidad y decantada madurez.
Con sencillez, Concha se desnuda ante el público con una relación de sucesos personales y artísticos. Casi dos horas sin descanso, contando anécdotas, homenajeando a la profesión y el milagro de los actores, cantando con maestría e incluso en el final bailando. Existe cierta ironía, cierto distanciamiento autocrático en algunos momentos, exaltación en otros. Recita textos de poetas y escritores que incorpora a su personaje compendio de muchos personajes. Filosofa incluso sobre el hombre y la mujer, sobre la trascendencia. No se oculta físicamente, sobriedad en el vestuario y en el gesto. Dialoga desde el escenario con la sala en una especial complicidad.
Concha se muestra con cuatro magníficos músicos que incluso hacen un número especial de 'Hello, Dolly' y muy pocos momentos de descanso o relajación. El texto, preparado por Juan Carlos Rubio, desde las propias palabras de Concha, es variado y múltiple, evitando la monotonía, siempre al servicio de esa memoria que la propia artista transmite a su público.